Según El Diario, al menos 60 familias de las 200 más adineradas de España cobraron desde 2008 alrededor de 1,1 millones de subvenciones por cada sociedad, cuando cada uno de los 900.000 agricultores españoles que optaron a estas ayudas se llevó 44.000 euros. Apellidos de renombre como Botín, Domecq, Mora Figueroa, Vall, Ybarra o Lladó aparecen entre los grandes beneficiarios de ayudas de la PAC. La mayoría de estas subvenciones se concedieron a través del régimen de pago único.

 Estos son pagos directos que se abonan directamente al agricultor y que están desacoplados de la producción. Al depender de la superficie que se posea, estas ayudas han servido para reforzar los ingresos de grandes terratenientes españoles.Esta es la realidad de la política agraria comunitaria. Esta es la vergüenza del papel asignado a España en la U.E.: el de un país con agricultura de monocultivo industrializada, en la que el pequeño agricultor y la diversidad de cultivos desaparecen (se imponen los nuevos terratenientes de modelo empresarial), sin industria y dedicado exclusivamente al turismo (por tanto, todo se hace de función del interés del visitante y no del habitante). Este es el modelo agrario "europeo", el de los intereses de los grandes propietarios, industriales y comerciantes.

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