El 4 de diciembre de 1977 (dos años después de la muerte de Franco) el joven de 18 años Manuel José García Caparrós fue asesinado de un disparo cuando enarbolaba una bandera andaluza en la Diputación de Málaga, en la histórica manifestación en que millones de andaluces reclamaron la autonomía para Andalucía.

 

Hasta el pasado año, ya con IU en el gobierno, no fue nombrado hijo predilecto de Andalucía.
Hoy, con un nuevo gobierno de derechas en España, con fuertes ataques a la autonomía, con una ley que pretende reprimir la protesta y la lucha y con un claro intento de vuelta atrás en derechos sociales y libertades, a lo más negro del franquismo, es imprescindible recordar la memoria de eso joven asesinado por el fascismo (asesinato impune) que, agazapado, vuelve a querer morder con cara de democracia durmiente.

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