Desde hace ya demasiados años, Baeza sufre continuos e injustificados cortes en el suministro de energía eléctrica. A poco que el cielo se nubla o aparecen nubes en el horizonte podemos tener la seguridad de que la ciudad sufrirá la falta de energía eléctrica por periodos de 15, 30, 45 minutos y de más de una hora de duración. Y, sobre todo, que se producirán repetidos e intermitentes apagones. No es ni un día ni de forma esporádica, sino muchos y muchas veces.

 

Los perjuicios para los domicilios particulares, negocios y empresas son evidentes.

Izquierda Unida ha venido pidiendo insistentemente a los distintos gobiernos municipales que este problema se aborde con urgencia ante la compañía suministradora, en este caso ENDESA. Pero la urgencia lleva sin solucionarse años. Baeza no puede continuar sufriendo una situación propia de los primeros años del siglo XX.

Una vez más, volvemos a pedir al grupo de gobierno municipal que de forma urgente, ineludible y firme exija a ENDESA la regularización del servicio, conocer las causas que provocan estos problemas y, sobre todo, que se ponga solución a los mismos realizando las inversiones y mejoras que sean necesarias. Ya es hora de que el Ayuntamiento vele en este asunto por los intereses de los baezanos.

Nuestra ciudad es un ejemplo de las consecuencias de las políticas de privatizaciones que tanto PP como PSOE han llevado a cabo en sectores estratégicos del país, en régimen de oligopolios todopoderosos que imponen sus leyes al conjunto de la sociedad incluso por encima de los poderes públicos. Hace sólo unos meses pudimos comprobar cómo el Gobierno del PSOE, plegado a los intereses de esas grandes empresas, legislaba la subida de las tarifas eléctricas y el cambio unilateral en el sistema de tarifas nocturnas y cómo en nuestro propio Ayuntamiento el PSOE se negaba a apoyar la petición de revisión de esas subidas.

Mientras se apoya los intereses de esas grandes empresas, las subidas de los precios y las condiciones abusivas, esas mismas empresas nos ofrecen cortes continuos y servicios mucho peor que deficientes. En esta situación el Ayuntamiento no puede permanecer de brazos cruzados.

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